Error
  • XML Parsing Error at 1:444. Error 4: not well-formed (invalid token)
Imprimir
PDF

ORAMOS POR LA RECONCILIACIÓN

Encuentro, reconciliación, perdón, Paz… Son palabras que están sonando estos días en Colombia, que suenan y resuenan con la aspiración de que llegue a posarse en nuestros corazones para, desde ahí, conquistar nuestras mentes y traducirse en acciones concretas.

Esas son las palabras del Papa Francisco que, como mensajero de la paz, del perdón y la reconciliación camina entre nosotros y que nos trae la Palabra de Dios.

 

Hoy viernes día 8, fiesta de la Natividad de María, hemos escuchado esas palabras en la Eucaristía que el Santo Padre ha celebrado en Villavicencio, la capital del Meta, el territorio donde un día sonaron los fusiles y que se manchó de sangre inocente y que hoy ha sido la capital de la reconciliación en la que se han posado los ojos del mundo entero y los oídos anhelantes de palabras de verdad, palabras de paz.

 

En el colegio Diocesano estamos celebrando el VII Foro de Religión sobre la visita, las palabras y las enseñanzas del papa Francisco en Colombia. Y hoy hemos escuchado esas palabras con las que el Papa nos ha recordado que Jesucristo es el Enmanuel, el Dios con nosotros, el Dios que camina a nuestro lado, que ha asumido nuestra historia, historia de luces y tinieblas, con sus alegrías y sufrimientos. Hemos sido testigos de cómo el Papa inscribía en el libro de los beatos a dos hermanos nuestros que dieron su vida en testimonio del amor de Dios que hicieron posible que vencieron el miedo que, como decía el Beato Jesús Jaramillo, es la enfermedad de los colombianos, una enfermedad que nos lleva a matarnos los unos a los otros.

 

El Papa sigue entre nosotros, le quedan muchos momentos que sin duda serán emotivos, palabras que sin duda seguirán invitándonos a la reconciliación, a vivir en armonía con Dios, con nosotros mismos, con aquellos hermanos que nos rodean y con la Creación entera que sigue esperando la venida de su Señor.

 

Que el Señor siga bendiciéndonos, que mantenga abiertos nuestros corazones y nuestras mentes, que esté en nuestras manos para que juntos podamos construir el futuro al que estamos convocados.